Ponemos la reseña que del ACTO ha escrito la AJPNE:
25 años de un futuro robado
Hace un cuarto de siglo, una bomba de ETA no solo apagó una vida en Roses, borró un futuro de un plumazo.
Santos Santamaría era un joven Mosso d’Esquadra con apenas 32 años. En aquella época, el cuerpo era joven, casi nuevo, y él personificaba toda esa energía: la de quien se pone el uniforme no por rutina, sino por ilusión. Tenía la esperanza de quien cree que puede hacer del mundo un lugar mejor, de quien tiene planes para el próximo verano, de quien espera volver a casa para contar cómo le ha ido el día.
Pero el terrorismo no entiende de anhelos. Detrás de ese agente que cumplía con su deber, había una persona que amaba, que reía y que proyectaba una vida por delante. ETA le robó los próximos 25 años: le robó las canas que hoy tendría, los abrazos que no dio y todas las metas que se quedaron escritas en un cuaderno que nunca más se abrió.
Hoy, José Vargas, presidente de ACVOT y el delegado de Barcelona de AJPNE, Demetrio Pascual ha estado junto a la familia, frente a ese monolito que guarda su memoria. Estar allí es agridulce. Es sentir la desilusión de saber que nos falta alguien que debería estar aquí, pero también la esperanza de que su sacrificio no caiga en el olvido.
Que nadie se olvide: detrás de cada placa hay un corazón que late con proyectos. Y que nadie olvide que el terrorismo se lo llevó todo en un segundo, dejando un vacío que ni el tiempo logra llenar del todo.
Descansa en paz, Santos. Tu luz sigue alumbrando este lugar. Yolanda Trancho
